Etiquetas

8 de septiembre de 2012

El mundo a una mujer

Mañana, cuando todos se hayan ido.
Cuando el velo del otoño se pose en tu ventana
para guardar tu tarde y tus latidos.
Cuando el mar perfile en tu mirada un horizonte llano,
gimiendo un nombre en nombre de tu aliento
en el lenguaje oculto que los demás ignoran.

Mañana cuando la brisa te invoque mujer,
no madre ni esposa ni hija;
y en tu suspiro cuelgue una nota osada y melancólica
al amparo de una canción prohibida.

Cuando se torne negro el marrón de tu esquina,
dejándote a solas —y a solas para ambos—,
te hablaré de ti, de tu cuerpo, tus ojos;
te hablaré de mí: este mundo salvaje
que a veces se te escapa por dentro y te disipa.

Prometo besarte fuerte para que vuelvas a quererme.

Pero ahora vete. Ve con ellos,
con tu sonrisa radiante y tus palabras medidas.

Anda, ve. Que ya hablaremos mañana, mujer.

Cuando todos se hayan ido.






No hay comentarios:

Publicar un comentario