Resurges. Naturalmente, porque en realidad nunca has muerto. Y
de pronto el susurro de esta arena me agarrota los sentidos.
Acúname, bésame el alma unos instantes mientras esta brisa
antigua me sople algún secreto, y yo secretamente y en silencio asienta, cansada
del mundo y de espaldas a la orilla.
Que lo sé, lo sé desde hace tiempo. He sido cómplice de
mis quimeras. Es esta agua el agua de un recuerdo que tercamente envuelve mi
rutina; es otro mar pisando mis pisadas; no hay hoy ni ayer, son otros días.
Aunque ¿sabes, Nostalgia? Ya ni quemas ni amargas. Pobre
infeliz, que ya ni tiras... Así que ponte cómoda, anda, hay hueco en mi espalda.
Pero quietecita eh,
que el atardecer quiero verlo tranquila.
